Alcohol y deporte
18.11.2014 11:01
Alcohol y deporte viven, desde hace muchos años, una curiosa relación en la que, de forma alternante, se dan situaciones de amor y odio. Al igual que aquellas parejas que el saber popular definía como "sin ti no puedo, y contigo tampoco", tantas veces como ciertos técnicos deportivos satanizan, prohíben y castigan el consumo de alcohol por parte de sus pupilos, las empresas del sector, de forma directa y clara o con sutiles maniobras, hacen que la marca o la botella estén presente en el deporte, tanto popular como de elite, y si no, recordemos: ¿con qué festejan sus éxitos en el podium los héroes de la bicicleta, e incluso los ases del volante, a pesar de las necesarias cifras límite de alcoholemia?
A la luz de los conocimientos actuales, y partiendo de la base de que las ciencias que atañen al ser humano distan mucho de ser exactas, con lo que el criterio que mostraremos ahora bien pudiera ser modificado en el futuro, da la impresión de que el consumo de bebidas alcohólicas, en cantidades moderadas (no más de 30 gramos / día en una persona de unos 60 Kg) pudiera no sólo no ser nocivo, sino suponer algunas ventajas para la salud.
Por ejemplo: pequeñas dosis de bebidas alcohólicas, tomadas de forma regular, tienden a aumentar el colesterol que popularmente se denomina como "bueno"; es decir, el HDL, bien conocido por todos debido a su efecto de limpieza o mantenimiento de la pared interior de los vasos sanguíneos.
Sin embargo, si bien esto es positivo para la población en general, no siempre ocurre igual cuando hablamos del deporte de rendimiento.
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